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Primera
fecha del TC 2000
Con Ponce
de León 4°, Basso 9°, y Beitía 14°,
pasó la primera fecha del TC 2000 en Buenos Aires.
Matías Rossi (Chevrolet) aprovechó a fondo el
hándicap y ganó las tres carreras. García
no pudo largar la final.
"No es una linda sensación -decía Gabriel
Ponce de León el sábado- hacer la pole y saber
que tenés que largar desde el 7° lugar, pero las
reglas de juego son éstas y nosotros tenemos que aceptarlas".
La definición del campeón dejaba en claro su
profesionalidad, por un lado, pero no evita señalar
que a nadie le gusta perder de un plumazo lo que legítimamente
ha conseguido tras trabajar mejor en la pista y en el taller.
Las medidas reglamentarias tomadas para "mejorar el espectáculo"
resultaron un pesádisima carga para el Focus 1 que
no pudo recuperar la ventaja otorgada y debió conformarse
con un digno 4° puesto final y 14 puntos para el campeonato.
Gabriel fue 3° en la carrera corta del domingo, y en la
final perdió el puesto en la largada con Silva (Honda),
y se defendió del ataque de Ledesma (Chevrolet) para
conservar su posición.
"El auto comenzó a ir mal de mitad de carrera
en adelante y se me hizo imposible seguir el ritmo de los
punteros, pude contener a Christian porque tenía mejor
velocidad final", comentó el juninense.
Martín Basso lo hizo muy bien en los dos retos del
domingo. Sus buenas largadas lo llevaron para adelante. El
rafaelino enseño un buen ritmo en carrera y mucha garra
en la lucha del pelotón. En la segunda clasificatoria,
lo demostró con un sobrepaso a límite con Okulovich
(Honda), y en la final conteniendo a Ledesma, primero, y luego
a Fontana (Toyota) cuando quiso abrirle un hueco a la salida
de Ascari. Su Focus 2 volvió a quedarse sin asistencia
en la dirección, provocándole el retraso del
5°al 9° puesto final.
Sin tener el resultado esperado, el trabajo de Crispín
Beitía fue muy bueno durante todo el fin de semana.
La fortuna lo tiene olvidado al misionero cuando compite en
Buenos Aires. El despiste para esquivar a Fineschi cuando
marchaba 8° le condicionó el fin de semana. El
domingo no pudo repetir la buena largada del sábado,
y tampoco encontró en el Focus 15 la diferencia de
velocidad que esperaba para adelantar posiciones. Su acierto
fue mantener claro el objetivo y el auto indemne. Con la misma
actitud, en Olavarría será protagonista.
Olvidables y poco explicables resultaron las dos jornadas
para Chiqui García. Llamado a ser uno de los actores
principales de este campeonato, el concordiense penó
desde el entrenamiento hasta la final con permanentes problemas
técnicos en su Focus 15. El equipo tiene una cuenta
pendiente para revertir la situación con vistas a Olavarría.
Por suerte, Chiqui sólo tendrá que esperar quince
días por la revancha.
En cuanto a la carrera, Matías Rossi y Guillermo Ortelli
(Renault) demostraron que no necesitaban ningún hándicap
para luchar por la victoria. Se escaparon en punta en las
dos carreras del domingo, manejaron con sobrada capacidad
la diferencia administrando a gusto el desgaste del medio
mecánico. La nueva regla les retiró la oposición
y los dos grandes pilotos, con autos de excelentes equipos,
sólo tuvieron que hacer un viaje hacia los escalones
altos del podio.
Mucho más interesante, emocionante, legítima,
y muy probable, hubiese sido la victoria del joven Matías
luchando mano a mano con Ponce de León. La lucha entre
el Chevrolet y el Ford en un escenario colmado por sus hinchas
le hubiese brindado a la categoría el suceso espectacular
que está buscando. La emocionante lucha de las 100
Millas de Rafaela bien pudo haberse reeditado en Buenos Aires.
Aunque es muy pronto para las evaluaciones, la pregunta queda
flotando: ¿Y si Ponce de León hubiera podido
luchar con Matías Rossi?
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